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De construcción extremadamente simple, los frenos y embragues de polvo magnético permiten una aceleración uniforme del sistema desde el inicio.
No ocurren variaciones, porque el sistema magnético de transmisión de torque impide el contacto de las partes internas.
El campo magnético, formado entre los componentes del embrague, es la base de su funcionamiento pues confiere al sistema una estabilidad superior en relación a otros sistemas de freno.
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